Magnolia oyó la pregunta de Ricardo y lo miró sorprendida, —¿qué quieres hacer?
El hombre la miró de reojo, —habías dicho que no te conocía lo suficiente. Estoy empezando a conocerte.
Magnolia dudó: ¿cuándo había dicho cosas tan tontas?
Tal vez lo hubiera dicho antes del divorcio, y ahora que estaban divorciados, ¿cómo podría importarle eso?
Sergio contestó enseguida solícito, —señor Vargas, ella y yo sí fuimos compañeros del instituto. En esa época Magnolia iba muy bien en sus estudios, y todos