Se enfadó Magdalena, —Magnolia, soy una noble señorita, ¿puedes competir conmigo?
—Claro que no puedo ganarte, que tienes mucha cara.
Magnolia dijo esto y se marchó en ascensor.
Magdalena no podía hacer más que dar pisotones de rabia, había querido ir al hospital a visitar a la anciana señora Vargas, pero los guardaespaldas le impidieron acercarse.
Pero Magnolia, había conseguido entrar en la sala con facilidad, y Magdalena estaba tan enfadada que casi apretó los dientes.
Pero Magnolia pronto ca