Magnolia llamó a la puerta y entró en la sala con una sonrisa, —Abuela.
—Magnolia, llegas tan temprano, ¿ya has desayunado?
—Sí, ¿cómo te sientes hoy, abuela?
Magnolia notó que la abuela seguía de buen humor, debería estar en buen estado.
La anciana señora Vargas sonrió y le cogió la mano, —No está mal, no te preocupes. Estoy esperando ver nacer al niño que llevas en el vientre, ¿puede este pequeño problema ser difícil para mí?
Al oír a la anciana señora Vargas hablar del bebé, Magnolia se sinti