Qué mala suerte tenía hoy, pensó Magnolia.
Fue al estudio a trabajar horas extras, pero acabó quedando con la madre de Rodrigo y Ricardo, luego bebió el licor que le sirvieron mal.
Magnolia creía que a partir de ahora debería ir a adivinación cuando saliera de casa.
Ricardo estaba de pie fuera del guardarropa, alto y esbelto, mirando a la mujer que hablaba mal de sí mismo.
En ese momento, recordó que cada vez que él volvía a casa del trabajo, ella permanecía respetuosamente a su lado, como una p