Magnolia solo pensaba en tomar lo que Héctor le había dado ayer, para desahogar su enojo y darles una lección a Magdalena y ese gerente del departamento de demoliciones.
Pero no esperaba encontrarse aquí con el maestro.
Como Héctor había llamado para preguntar, debía de saber que algo iba mal.
—No, no, es que he monitorizado el software de ese programa que se está utilizando por mi parte y le he echado un vistazo de pasada, preocupado por tu situación actual, ¿necesitas mi ayuda?
—Por ahora no,