Ricardo se enfadó tanto al oír esto que se arrancó la corbata.
¡La abuela pensaba que se había dado la tarjeta bancaria él!
El hombre sintió que iba siendo un cornudo. Parecía que tenía que hablar con Magnolia.
—Ricardo, venga, te tengo en alta estima.
Ricardo afirmó que no necesitaba tantos ánimos de su abuela, su corazón volvió a pincharse.
Cogió su teléfono y salió del estudio, viendo el entorno familiar de la villa, todo parecía estar como estaba, pero faltaba cierta persona.
Cuando el hombr