Eso era realmente una mala noticia.
Después de clases, Magnolia ordenó sus cosas y salió del colegio lo más rápido posible, asegurándose de llevar puesto un sombrero y un cubrebocas para no ser reconocida por Laura y Francisco.
Al fin y al cabo, según lo que conocía de ellos, estaba segura de que esos dos no dudarían en interceptarla en la escuela.
Con cautela, se acercó al borde de la acera, mirando a su alrededor para asegurarse de que no había personas sospechosas antes de suspirar aliviada y