La repentina aproximación de Magdalena hizo que Magnolia se pusiera al instante alerta, hasta empezando a sentirse un poco inquieta.
¿Quién sabría lo que pretendía esta hipócrita?
Retiró su brazo y se negó con frialdad: —Creo que sería mejor si nos alejamos un poco.
—Incluso después de divorciarte de Ricardo, aún podemos ser amigas.
Magnolia se rio sarcásticamente y preguntó: —¿Conociste a alguien que sea amiga de una amante?
Ante la palabra «amante», el semblante de Magdalena se oscureció momen