Dijo la señora Vargas con una mirada extraña, —¿Me obligarán a pagar sacrificios porque soy una hija? ¡Estoy harta de ello! Ahora que nuestros padres se fueron, ¿por qué debería yo seguir pagando por ustedes?
—Ricardo va a regalar todas sus posesiones, que bien podrían ser para su propia familia, ¿no?
—No tienes parentesco con la familia Vargas, ¿de dónde saca tu hijo el derecho a heredar los bienes de la familia Vargas?
—Ricardo es hijo legítimo de la familia Vargas, ¿no? No es tu propio hijo.