El comedor se quedó muy tranquilo en ese momento.
La dulce voz de Aria rompió la calma, —Mamá, ¿cómo debo llamar entonces a esa abuelita?
—Deberías llamarle bisabuela.
—Entonces tendré que preparar un regalo para la bisabuela.
Magnolia se echó a reír, y a su lado Óscar miró fríamente a su hermana y dijo, —El tío Javier aún no ha aceptado que vayamos a Ciudad Norte.
Javier miró a los dos chicos y dijo, —¿Quieren ir allí?
Aria asintió, —La bisabuela parece estar muy enferma, si voy y la engatuso m