Magnolia se levantó ante la noticia.
Se quedó en blanco por un instante.
De hecho, había mentido a Rosalía cuando le había dicho algo así como que la abuela Vargas se había despertado, y en el fondo sabía que las posibilidades de despertarse eran escasas.
Pero nunca esperó que la abuela Vargas se despertara de verdad, y fue realmente la bendición de Dios.
—¿Qué ha dicho el médico? ¿Cómo está la abuela ahora?
—Acabo de bajarme del avión y voy de camino al hospital, no sé exactamente qué está pasa