—Rosalía, ¿quién te ha dado el valor? Eras como una pata fea delante de mí cuando estabas en la familia Vargas, ¿ahora crees que puedes ser un cisne y me tratas de tal forma?
Rosalía no aguantó más la humillación y se defendió, —Qué te crees, todos en Ciudad Norte saben que eres un chiste, no puedes triunfar en Ciudad Norte, por eso estás aquí en Ciudad Sur haciéndote pasar por una señorita noble. Ahora que te he descubierto tu verdadera cara, ¿estás cabreada?
—No estoy cabreada, solo intento da