Magnolia enarcó una ceja mirando a Luisa: la chica estaba hoy completamente evolucionada.
Como era de esperar, era la hija a la que el presidente dedicó años de esfuerzo para educar, aunque quería tener un hijo, pero la educación de élite nunca produciría residuos.
Una vez que Luisa superara este obstáculo, la única ficha que Rosalía tenía en sus manos dejaría de ser ventajosa.
El presidente miró profundamente a Luisa, —Sí, prefiero a mi hija, y Luisa siempre ha sido excelente.
—Sí, todo el mund