Magnolia estaba furiosa: las reservas en Villa Aide siempre habían sido una regla que no se podía romper, aunque viniera su familia.
No podía creer que un director general se atreviera a tomar una decisión así en privado.
Si esto salía a la luz, tendría un gran impacto en la reputación de la Villa Aide.
El director general se sonrojó un poco y luego dijo, —señorita Ruiz, no andemos hablando de este asunto, ¿vale? Si necesitas una reserva, haré arreglos por ti.
—¿Necesito que hagas arreglos por m