Mundo ficciónIniciar sesiónIzen dobló por el pasillo con la bandeja de comida para Jade. A esa hora de la tarde donde el atardecer comenzaba a caer era cuando la chica solía encerrarse y concentrarse en su trabajo. El lobo se enorgullecía de sí mismo de tenerle una rutina de comida para que así no perdiera peso. Todo lo contrario. Había ganado las libra







