Mundo de ficçãoIniciar sessãoSolo, vacío, no había absolutamente nadie en aquel cuarto. ¿Qué demonio?
Los vellos de la nuca de Vladek se erizaron. Entró a la habitación, la cama algo desordenada no había sido usada pero no tenía su olor. Por el contrario, la silla a un lado estaba aún caliente. La vieja cortina se agitaba violentamente por la lluvia dejando ver la ventana sin persianas, simplemente un agujero sin nada de seguridad. Se gruñ







