Mundo de ficçãoIniciar sessãoEnterró su rostro en el cuello de Vladek. Al menos en ese momento el hombre era su única ancla. Y su olor fue un gran alivio para ella. El lobo avanzó cada vez con más dificultad. La lluvia solo amenazaba con ser aún más fuerte y sin evidencias de detenerse en algún momento. Ya había perdido hasta su propio rastro por lo que volver en esas condiciones y con la humana en sus brazos calándose hasta los huesos solo empeoraría







