Punto de vista de Leila
Hera era una maestra maravillosa. No intentaba empujar ni forzar mis poderes a salir, sino que los guiaba con suavidad.
Me pidió que los tratara como una entidad con sentimientos, no solo como algo que poseía.
Hasta ahora, podía detenerlos a voluntad cuando reaccionaban a mi estado emocional.
Aún no nos había contado nada sobre cómo mi hermano y yo nos separamos, pero al menos ahora sabíamos cómo conoció a mamá.
Era obvio que extrañaba a mi madre. A veces me acariciaba e