Punto de vista de Leila
Amelia desapareció y Carlson se giró hacia Hera. Esta vez sin las luces.
La bajé suavemente al suelo.
—Eso estuvo bien. No perfecto, pero mejor de lo que esperaba. Bien hecho.
Me sonrojé ante su elogio, sonriendo con timidez.
—Ahora, sobre estas.
Hera acarició la enredadera.
—¿Sientes esto?
—No, en realidad no. Pero sé exactamente dónde las estás tocando. Es como parte de mi mente subconsciente.
—Interesante… me pregunto…
Una sensación apagada de dolor llenó la parte de