Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl palacio de Ahmose y Nefertari, una vez un símbolo de su amor y su nuevo comienzo, comenzó a sentirse como una fortaleza de cristal para Nefertari. Las amplias estancias, los jardines exuberantes y los sirvientes atentos no lograban llenar el vacío que sentía. Los días se sucedían en una rutina implacable de audiencias, lecciones de protocolo y reuniones con otras damas de la corte. Cada sonrisa era una actuación, cada conversación un ejercicio de diplomacia.
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