Mundo ficciónIniciar sesiónAhmose suspiró, frotándose la frente. —Estoy agotado, Nefertari. Mi mente no se detiene. Llevo días sin un descanso adecuado. No es que no quiera, es que… no puedo.
—¿Y yo? —preguntó Nefertari, su voz se quebró—. ¿Crees que yo no estoy cansada? De las sonrisas forzadas, de las conversaciones vacías, de sentirme como un adorno. También necesito un respiro. Y mi respiro… eres tú.
Un silencio tenso llenó la habitación. Ambos estaban agotados, consumidos







