56
Fue un beso más largo, más apasionado que el anterior. Un beso que hablaba de amor prohibido, de riesgo y de desesperación. Los labios de Nefertari se movieron contra los suyos, entregándose al único consuelo que conocía. Sus manos se aferraron a la túnica de Ahmose Él la estrechó más, como si quisiera protegerla del mundo entero.
Cuando se separaron, Nefertari apoyó su frente en el hombro de Ahmose.
—Promete que tendrás cuidado.
—Lo tendré —dijo Ahmose—. Pero tú también debes tenerlo. Tu ac