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El sol de la tarde se filtraba entre las palmas tiñendo de oro los jardines secretos del palacio. Nefertari paseaba con el corazón latiéndole con una mezcla de nerviosismo y anhelo. Los días sin Ahmose se le habían hecho una eternidad y la presión de Menkat era insoportable. Baketamon caminaba unos pasos detrás como siempre vigilante.
Nefertari se detuvo junto al estanque de lotos, el lugar de su primer encuentro. El agua estaba en calma y las flores de loto se cerraban suavemente con el dec