29.
—Pero que hermoso vestido. —La ama de llaves entra por la puerta maravillada por la fina prenda que pende de unos ganchos.
Después de un suspiro, Cirice decide dejar de soñar despierta y concentrarse, pero es demasiado tarde, la mujer ya vio su semblante y empieza a imaginar cosas.
—Creo que no es lo único con lo que regresaste o ¿me equivoco?
—No entiendo. ¿A qué se refiere? —Cirice se pone de pie y empieza a despojarse de su ropa, la fiesta no debe de tardar en comenzar y debe de estar li