23.
—Te ves hermosa. —La señora Galindez lo dice con emoción y los ojos llenos de ilusión, tal vez recordando sus años de juventud, cuando ella se vestía con los mismos vestidos causando sensación entre los caballeros. Una pequeña regresión que llenó su corazón de ilusión y Cirice lo identifica como nostalgia—. Anda… es hora de desayunar, debes de estar hambrienta. —Terminando con sus pensamientos se dirige hacia la puerta con la sirena detrás de ella—. Abajo ya están el señor Tavernier y un invitad
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