14.
Después de un momento de silencio la sirena solo tocó su mejilla esperando tal vez ver sangre o sentirla reventada, pero solo se sentía caliente, inflamada, le ardía y tuvo que agradecer estar bajo del agua, en el mar no se llegaba a advertir cuando alguien lloraba, solo bastaba mantener la boca cerrada y los ojos bien abiertos.
—No vuelvas a acercarte a mí de esa forma, ¿entendiste? —Ya más tranquila, la hechicera se levantó, alisando cada tentáculo como si fuera un vestido y se acercó con nat