12.
Sabiendo que tal vez está a punto de cometer el mismo error que la arruinó, la sirena cierra los ojos, tuerce la boca y agarra valor para emprender su camino hacia el pirata. Nada a toda velocidad con Köpek detrás de ella intentando evitarlo, este abre sus quijadas buscando pescar la aleta de la sirena, pero cuando las va a cerrar siente remordimiento al saber el daño que le provocaría, así que decide simplemente seguirla, esperando poder ser más rápido que ella y lograr embestirla o alejarla de