Emily.-
Masajeaba mi cuerpo con la esponja llena de espuma, el baño en la tina comenzaba a relajarme cuando la puerta del baño se abrió lentamente dejando ante mis ojos la más exquisita y maravillosa imagen de mi marido complaciéndome con la petición que le solicité hace unas horas y con un extra, una botella de champagne más dos copas.
— ¿La dama desea compañía? –Me pregunta apoyándose en el umbral de la puerta, mordí mis labios al escanear su cuerpo a detalle.
— ¿Usted qué cree caballero?
Dij