La semana pasó volando, todos los días Evan me llamaba y nos veíamos en vídeos, fotos etc. Me decía lo frío que hacía en Rusia y lo diferente que era de nuestro país. Yo lo escuchaba quejarse pero por su tono de voz entendí de que de verdad lo estaba disfrutando, aprendiendo idiomas y saliendo por ahí, yo más que cualquier otra cosa me sentía feliz por él, me encantaba escucharlo tan emocionado, casi hasta podía imaginar el brillo verde de su mirada mientras gesticulaba con énfasis. Me gustaba