NARRADO POR BIANCA SERNA
Salí del taller más tarde de lo habitual esa noche, todavía con la cabeza llena de todo lo que habíamos discutido con Ezra durante el día, la citación policial programada para pasado mañana, la revelación sobre su padre, la sombra persistente de la muerte de Fenwick flotando sobre cada conversación que intentábamos mantener con algo de normalidad. Necesitaba ese rato a solas entre telas y patrones, el único espacio que todavía lograba ofrecerme algo parecido a la calma