NARRADO POR EZRA VARDAN
Me quedé mirando a mi madre un largo instante, sin saber todavía si lo que tenía frente a mí era el inicio de una tregua genuina o una nueva estrategia disfrazada de vulnerabilidad. A mi lado, sentí cómo Bianca no aflojaba la tensión de su postura, aunque tampoco hizo ningún gesto hostil, dejándome el espacio para responder primero, tal como habíamos acordado hacer siempre desde aquella confrontación bajo la lluvia.
—Dijiste lo mismo la última vez, madre —respondí, con u