NARRADO POR EZRA VARDAN
La vi entrar al salón antes de que ella notara mi presencia, y durante unos segundos me permití simplemente mirarla, sin la urgencia de calcular nada, sin la necesidad de anticipar ningún movimiento.
Llevaba un sastre cruzado color champagne, cortado con esa precisión que solo alguien capaz de diseñar con sus propias manos podía lograr sobre su propio cuerpo. No era un vestido llamativo, ni buscaba serlo. Era, simplemente, perfecto en su sobriedad, tan exacto que hacía q