Mundo de ficçãoIniciar sessãoDiego, no dejaba de llorar abrazado al pequeño cuerpo de su hija, en ese momento aquel hombre no encontraba consuelo para su dolor, se culpaba de la muerte de Dulce María, gritaba a los cuatro vientos que era un asesino, que él la había matado.
—Diego, levántate —pidió el cirujano Moreno—. Ya no hay nada que podamos hacer.
El doctor Serrano, no entendía razones, abrazaba el cuerpo inerte de su pequeña sin parar de llorar.
—¡
Queridos lectores muy triste la vida de Paloma al soportar a un padre machista y violento quien tiene sometida a su esposa, lamentablemente esas situaciones son reales, pero nunca es tarde para pedir ayuda y volver a empezar.







