Mundo de ficçãoIniciar sessãoYanzatza- Ecuador
Cinco meses después.
Paloma, y Diego, terminaban de darles la papilla a los bebés, ya tenían nueve meses de edad, habían crecido en un abrir y cerrar de ojos, se sentaban, balbuceaban y gateaban por toda la casa.
Diego, cuando no tenía guardia jugaba con ellos, practicaba ejercicios de estimulación y pasaba con los niños momentos de gran alegría.
En el hospital tenía días cansados, ot
Queridos lectores les dejo un nuevo capítulo. Espero estén disfrutando de esta historia. No olviden dejar sus comentarios. Gracias.







