Julianna abrió los ojos con asombro,con admiración y extendió las manos hacia el sirviente que hizo una leve inclinación de respeto y ante eso la chica le imitó de igual forma, quizá en aquella región era costumbre hacer una reverencia. El encopetado sirviente con aire pomposo se alejó de la chica sin decir otra palabra,Adasius, que había estado observando desde un árbol miró todo desdén un principio,como había llegado un elegante carruaje hasta la caravana y como los niños se habían vuelto loc