Dalma se había quedado en medio del salón asimilando lo que había pasado, su jefe la había besado frente a sus familiares, aún no sabía como reaccionar a eso.
Con la música suave de fondo trato de calmar su loco corazón, que con la inesperada acción se puso a latir de una manera que parece que daría algo en cualquier momento, miro a donde se dirigió Daemon y solo pudo ver su espada perderse cerca de una masa de gente.
«Bien es momento para que me tranquilice»
Se quedó mirando un jarrón con unas