Las mejillas de Alicia se pusieron realmente rojas cuando, después de caminar mucho y comprar más de lo que ella hubiera imaginado en esta vida, los tres se detuvieron delante de la tienda de ropa interior. Lukas, a pesar de las varias bolsas que tenía encima, donde había varias mudas, zapatos y bolsos, y eso que muchos los habían mandado vía domicilio, parecía estar completamente fresco, como acostumbrado a ello. Vincet del otro lado… parecía… normal.
-Esta es la última tienda antes de volver