Kate se removió en la cama, soñolienta. No tenía ganas de levantarse a pesar de que se sentía realmente bien, quizás mejor que bien, hacía tiempo que su cuerpo no estaba tan ligero. Una sonrisa tonta se dibujaba en sus labios rosados y rellenos y se rascaba la panza llena de forma satisfactoria.
Había tenido un sueño algo raro, pero bastante placentero y demasiado realista, por cierto. Solo no le había gustado mucho que el protagonista de su sueño le daba ganas de patearle el culo, pero al meno