Nicolae no reaccionó. Ni siquiera un músculo. Ni un parpadeo. Mary soltó una breve risa desde donde estaba, claramente satisfecho.
-¿Ves? -dijo mostrando sus colmillos-. Todos los humanos son iguales. Solo te quieren cuando les conviene. Y después te desechan.
Kate no respondió. Se quedó mirando el rostro de Nicolae unos segundos más, reflejándose en esos ojos azules que parecían tan vastos como un mar infinito. Llevó su mano al pecho retirando el collar que estaba allí y se lo puso a su esclav