Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa carta había llegado a sus manos gracias a un hombre bien arreglado, el traje color blanco y un broche de tulipán adornando el cuello de la camisa de vestir, los zapatos negros relucientes y el pantalón pulcramente planchado, destacaban en el lugar tan casual que se encontraba comiendo con sus acompañantes de trabajo.
De alguna forma, David Alberto no pudo verlo a los







