38| Sobrevivir a la noche.
Esther contuvo el aliento mientras el hombre sacaba el arma del pantalón y la sostenía con firmeza en su mano. Miró hacia tras y comprobó con alivio que Emily regresaba por ella y cuando llegó con el hombre levantó una ceja.
— ¿Qué hay de nuevo, Pol? — le preguntó la vagabunda y el hombre levantó el mentón.
— Sabes que tienes que avisar cuando vas a traer a alguien nuevo, además, ¿No se supone que no vendrías hoy? — Emily le sonrió sin mostrar los dientes.
— Es que mañana no tenía para comer, y