34| Placer interrumpido.
Cuando Esther despertó, la luz que entraba por la ventana inundaba toda la habitación y se recortó poner una cortina para no enceguecerse todas las mañanas.
Levantó la cabeza y no encontró a Leonel, así que restregó los ojos y caminó hacia el armario.
Leonel había gastado una millonada en un armario lleno de ropa para Esther, ya se había cansado de verla por ahí con su ropa que le quedaba grande.
Se puso algo cómodo, no sabía cuando había dormido, pero estaba tan agotada que de seguro fue todo