Ni siquiera tengo una explicación de lo que me había sucedido en la noche anterior, era como si un espíritu me hubiera poseído y cuando entré en sí estaba teniendo sexo con mi asistente personal, pero lo peor era saber que me estaba encantando.
Habíamos pasado una noche inolvidable, hoy había despertado y lo primero que había visto era su rostro, debo de admitir que eso tampoco me había disgustado, era una sensación completamente nueva, extraña.
Abrió los ojos y en cuanto lo hizo una leve sonri