Ares.
Ella era la mujer más increíble y fuerte que he podido conocer. Estaba completamente enamorado de ella. Su presencia lo era todo para mí, su rostro transmitía paz, serenidad y un sin fin de sentimientos en mí. Ella era mi todo y quería transmitirle una cuarta parte de lo que Leah despertaba en mi lobo como en mí. Tenerla a mi lado y con ese aroma tan embriagante, era todo lo que necesitaba.
Leah se había convertido en mi hogar. Un hogar que quiero compartir junto a Valentina. No esperaba