Emma.-
Una vez más entra el buzón es la llamada numero veinte que le hago a Noah, doy un soplido a las velas que están sobre la mesa junto a la deliciosa cena que cociné para él, para celebrar nuestro matrimonio, miro nuevamente mi anillo.
Me levanto de la silla me tomo lo último de vino que queda en la copa, simplemente no me apetece limpiar o recoger todo esto, es increíble nunca imagine que mi noche de bodas fuera tan patética.
Fui hasta la habitación limpiando una lagrima desolada que bajó p