Noah.-
Mi mandíbula se tensa y puedo sentir el nudo en mi garganta mientras las palabras cargadas de furia luchan por salir, desde el otro lado de la sala común veo a Emma, ¡MI ESPOSA! Sentada sonriéndole al imbécil de su residente, me tomó el último sorbo de café y cuando me aparto de la barra para ir hacia donde están me detienen.
— Ni se te ocurra hacer un escándalo, no le sumes otro error a tu lista –David se pone a mi lado comiendo una bolsa de maníes.
— Debe respetarme y anda de coqueta –