Capítulo 59
—Ataquen —gritó Drácula.
El suelo tembló bajo el peso de decenas de patas.
En ese mismo instante, una de las brujas se atrevió a lo impensable.
Voló directamente hacia Drácula, descendiendo en una espiral graciosa, con los labios entreabiertos en una sonrisa seductora. Su voz salió como miel envenenada:
—Ven, mi príncipe… déjame mostrarte el verdadero placer de la noche…
Drácula la miró. Lentamente, alzó una ceja, su expresión era de sorpresa y profundo desprecio.
—¿Estás intentando