La ansiedad e impaciencia de Antonella aumentan mientras ella aguarda una nueva llamada de Mauro Moretti. Aquellas palabras parecían sinceras, amaba realmente a su madre.
—Llama por favor, llama —murmura, caminando de un lado a otro de la habitación.
Su móvil suena y corre a atender la llamada; sin embargo, al oír la voz del otro lado, se desconcierta.
—Dime Fabiano, ¿Qué ocurre? Es un poco tarde ¿no crees?
—Lo sé, pero hoy te sentí un poco preocupada y quise saber si está todo bien.
—S