—¿Te has vuelto loco, joder? —reclama con enojo.
—No estoy para tus reclamos, Marta. —responde sin mirarla siquiera.
—Por lo visto, te importa tu ex más de lo que me has hecho creer.
—Dije que te calles, joder —Robert golpea el volante con su puño. Asombrada por aquel gesto violento, se reclina del asiento sin decir ni una palabra.
Durante algunos minutos, Robert conduce en silencio, mientras acelera su coche.
—¿Piensas estrellar el coche? Puedo bajarme ahora mismo.
Una mirada fulmin