Angelo observa desde la ventana de su habitación, el mar. A pesar de estar junto a la mujer que ama, no es feliz. Su vida se convirtió en un absoluto caos, aquella noche en la que Fabiano lo atacó.
Han pasado dos semanas desde entonces y aunque Antonella no hace otra cosa que cuidar de él y apoyarlo con el manejo de la empresa, siente que su vida, no tiene sentido alguno.
Tocan a la puerta de su habitación y rápidamente limpia su rostro cubierto de lágrimas.
—Puede pasar —responde con un